
Esta mañana he descubierto una gran lámpara de una gran firma. La lámpara se llama Lucellino y pertenece a la marca Oliva.
Diseñada por Ingo Maurer, Lucellino es una lámpara de sobremesa y pared que se puede conectar directamente con una línea existente de fuente de alimentación en el techo o pared.
Su peculiaridad es que cuenta con unas bonitas alas hechas con plumas de ganso auténticas que evocan paraísos inalcanzables, paz y armonía, perfectamente adaptable a ambientes infantiles, místicos o religiosos.
El resto de material que la compone es un compendio entre cristal, latón y plástico.
Ha sido un gran descubrimiento de una firma que cuenta con sesenta años de experiencia en el sector de la iluminación.




