
Nuestro bienestar depende en muchos casos de lo que nos rodea, de la decoración, de los ornamentos que poblan el ambiente. No es lo mismo tener un cuadro con un sol pintado en verano que en invierno. En verano nos dará sensación de mayor bochorno, calor, mientras que en invierno nos hará sentirmos en un entorno acogedor, templado.
Un efecto psicológico de este tipo es el que produce la lámpara de pared Doccia, la que simula una cascada de agua con brillantes lágrimas de cristal. Esta delicatessen pieza está fabricada en acero inoxidable, aluminio y cristal, materiales que ayudan a evocar el agua.

Doccia está fabricada por José Muller, pertenece a la firma Quasar y está pensada para espacios formales elegantes, donde puede ser la pieza perfecta para completar el puzzle del equilibrio ambiental.
Fuente: DomoKing.




